El escape se originó en los depósitos de un camión que transportaba ocho toneladas de fertilizante líquido

S. LLINARES Una fuga de ácido fosfórico en los depósitos de un camión que transportaba abono líquido paralizó durante toda la mañana de ayer la actividad en una treintena de naves industriales del polígono industrial del Pla de la Vallonga y provocó heridas leves a un trabajador de una nave contigua a la que albergaba el camión en el que se produjo el escape.

Los hechos ocurrieron sobre las 8 de la mañana cuando un transportista sacaba el vehículo cargado con ocho toneladas de abono líquido de una nave del Plan de la Vallonga. Según explicó el conductor, la carga fue recogida en la localidad murciana de Lorca el jueves y al llegar a Alicante la dejó en la base logística que la empresa transportista tiene en el polígono, ya que la firma de destino (Constantino Gutiérrez, ubicada en el polígono industrial de Babel), había cerrado a esas horas. El conductor explicó que ya notó un olor raro al entrar a la nave y que mientras maniobraba para sacar el camión comenzó la fuga como si de un géiser se tratara.

El escape de producto tóxico, que salió disparado de tres de los ocho tanques que transportaba el camión, alcanzó en un brazo a uno de los trabajadores de la nave colindante que llegaba a trabajar en ese momento y que resultó intoxicado leve al entrar en contacto con el producto tóxico, por lo que fue evacuado en una ambulancia hasta un centro sanitario. Tras el aviso del transportista a los servicios de emergencias, el trabajador herido fue trasladado en ambulancia al hospital Perpetuo Socorro con heridas leves por abrasión en un brazo y fue dado de alta en la misma mañana.

Al recibir el aviso en el 112, se activó el Plan de Emergencias nivel 1 tipo 3 de la Generalitat, que según el jefe del Servicio de Prevención, Extinción de Incendios y Salvamento (SPEIS), Juan Calvo, se traduce en una «emergencia media». Según explicó Calvo, los bomberos neutralizaron con arena y carbonato cálcico la fuga de ácido a través de un dique de contención que impidió la expansión del producto y controlaron el derrame para evitar que alcanzara otras instalaciones, así como la zona forestal colindante o las alcantarillas cercanas. El escape quedó controlado sobre las 12:30 horas, si bien no fue hasta las 14 horas cuando empezaron a acceder a sus puestos los trabajadores desalojados.

El jefe del servicio municipal de bomberos informó de que la fuga se produjo por las altas temperaturas que soportó la carga durante la noche y explicó que el producto no está catalogado como tóxico aunque, en grandes cantidades, puede ser perjudicial para las vías respiratorias y puede provocar erupciones en la piel si se entra en contacto con él, como le ocurrió al trabajador afectado.

«La carga ha sufrido una reacción de hidrólisis que ha desencadenado la fuga tóxica al liberar agua y fósforo por las válvulas de seguridad de los tanques», indicó Calvo, quien concretó que de las ocho toneladas transportadas se derramaron por la fuga entre 1.500 y 2.000 litros de abono líquido. Concretó que por prevención ante una toxicidad del producto se desalojaron 28 naves industriales en un radio de 300 metros y que se llevaron a cabo una «especie de pinchazos en los tanques para evitar reventones».

Posteriormente, los bomberos ayudaron a cambiar a otro camión los contenedores que no se vieron afectados para que estos pudiesen llegar a la empresa de destino. Según un trabajador de esta firma, el abono líquido transportado era una devolución de un cliente que no lo utilizó y es «producto bueno» que luego la empresa puede volver a revender.

Hasta el lugar de los hechos también se trasladaron responsables de una empresa de gestión de residuos, contratada por la propia mercantil de fertilizantes, que decidirán el contenedor al que irá a parar el líquido recogido de la vía pública y el de los depósitos afectados, ya que tiene que depositarse en unos recipientes especiales. Técnicos del Instituto Valenciano de Seguridad y Salud en el Trabajo (Invassat) también se desplazaron hasta el lugar de los hechos para intentar esclarecer las causas del accidente y las condiciones en las que se produjo el escape.

Cierre de accesos
Por otro lado, la Policía Local cortó el acceso a toda una manzana de naves, y también a otras cercanas a las que podía llegar el ácido debido a la dirección del viento. Los cortes de calle para evitar el acceso de vehículos obligaron a desviar las cargas previstas para el día y a paralizar la actividad en toda la manzana de naves, desde las dedicadas al transporte escolar hasta bares y restaurantes.

Fuera de las zonas acotadas por la policía, decenas de trabajadores se agolpaban para comentar lo ocurrido, impresionados por el despliegue de medios que forzó la fuga. Hasta el lugar de los hechos se desplazaron bomberos, policía local, nacional y autonómica, responsables de emergencias de la Generalitat, personal de empresas de residuos, del Instituto de Trabajo, de la empresa afectada y personal sanitario. Conforme la mañana avanzaba y se iba controlando y neutralizando la fuga de ácido, más se tranquilizaba la situación y los trabajadores iban recuperando la calma.

Lo que no se desvaneció tan rápido era el fuerte olor a estiércol que arrastraba las ráfagas de viento. Un técnico de emergencias de la Generalitat Valenciana, Tomás Cremades, explicó que el hedor, que recordaba al vinagre o al vino que ha estado mucho tiempo bajo el sol, es una mezcla de los componentes químicos con la caña de melaza, una mezcla de elementos que provocan ese «fuerte olor» de los gases al salir. Aunque los efluvios no eran muy fuertes, se hacían más molestos con las ráfagas de viento.

«Al sacar el camión aquello empezó a salir como un géiser»
José Antonio López se disponía ayer a sacar del almacén del Pla de la Vallonga el camión que había aparcado la noche anterior con ocho toneladas de Abofan, un fertilizante líquido que contiene un 18% de fósforo. Al entrar a la nave ya notó ciertas anomalías. «Olía un poco a esos gases que emanan los abonos y vi algo de pérdida de líquido, pero fue al mover el camión cuando me percaté de que aquello empezó a salir como un géiser, como cuando mueves una lata y empieza a salir el gas hasta que se para», indicó. «Entonces llegó el compañero de la otra nave a trabajar y le cayó un poco en el brazo».

Llamó al 112 y dejó el camión fuera, aparcado a unos metros de las naves industriales. Asegura que no se asustó, porque el Abofan no está catalogado como peligroso. «De hecho, no me piden la señalización de mercancías peligrosas porque no está entre esas sustancias», indicó. Explicó que el camión iba destinado a una empresa del polígono de Babel y que lo dejó en el Pla porque al llegar con la carga desde Lorca la firma estaba cerrada.

Lagrimeo y picores entre los trabajadores desalojados
Como cada mañana, la actividad frenética del polígono del Pla de la Vallonga comienza antes de las 8. A esa hora ayer una de las trabajadoras desalojadas levantaba la persiana de su bar, hasta que fue informada de que tenía que salir a la calle y esperar fuera del perímetro de seguridad marcado por la Policía. «Hoy no hay comidas», avisaba a sus clientes habituales resignada por la situación. «Vaya mañanita, hoy no hago nada y llevo toda la mañana con picores de ojos y en los brazos», manifestó mientras se señalaba el antebrazo.

Otros operarios que trabajan en la zona y que fueron desalojados precisaron que tenían picores en la nariz y la boca reseca, algo que afirmó también uno de los policías consultados por este diario. Los efectos secundarios que puede provocar el ácido fosfórico en el hombre afectan, especialmente, a las vías respiratorias y tienen consecuencias abrasivas sobre la piel en cantidades importantes.

Respecto a cómo los trabajadores que vieron lo sucedido relataron los hechos -uno de ellos hasta grabó en vídeo la salida de los gases- todos coincidieron en destacar que la emanación de fluido se produjo «como si fuera un géiser».

Fuente: Diarioinformacion.com

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