La fuga de cloruro férrico de un camión provocó la alarma durante siete horas el pasado martes.
Los bomberos de la Comunidad de Madrid, entre ellos un equipo para riesgo nuclear, bacteriológico y químico (NBQ) invirtieron el pasado martes siete horas para controlar una fuga de cloruro férrico que transportaba un camión en la R-2. El suceso se produjo en el área de descanso del kilómetro 35, entre las localidades de Meco y Cabanillas del Campo.  

El camión cisterna había aparcado en este punto de la radial cuando el producto que transportaba, de gran poder corrosivo, comenzó a salir por un pequeño agujero de la cisterna, que se hizo más grande según pasaba el tiempo, llegando a salpicar a los elementos metálicos del remolque y provocando la deasparición de gran parte de uno de los calderines de los frenos y afectó a otros elementos.
Para la realización del trabajo, el cuerpo de bomberos de la Comunidad de Madrid desplazó un equipo nuclear bacteriológico y químico especializado en este tipo de tareas, una bomba nodriza dos autobombas y varios vehículos de transporte de personal, además de 30 bomberos.

OTROS SUSTOS. El más reciente fue el que se produjo con una botella de acetileno el pasado martes en la A2. Al final sólo quedó en un susto y en un atasco que colapsó durante más de una hora la autopista, pero el incendio de una bombona de acetileno con la que estaban trabajando los operarios de una empresa de conservación de carreteras, pudo producir una tragedia de grandes dimensiones, por el carácter altamente inflamable de este producto químico que se utiliza para la soldadura.   Y es el acetileno  puede alcanzar temperaturas de hasta 3.000 grados centígrados.

Pero no fue un caso aislado. El incidente de la A2 fue contabilizado como el énesimo que se produce en el municipio o alrededores en las últimas décadas. Un suceso relacionado con la química y el peligro que supone tuvo lugar el 15 de junio de 2006, cuando un aparatosos incendio arrasó en cuestión de miinutos una nave de Roca de 9.000 metros cuadrados. Causado por materias primas fácilmente inflamables, 150 operarios tuvieron que ser evacuados y la Vía Complutense cortada para facilitar las labores de extinción de las llamas.

Tan solo un año después, el 22 de noviembre de 2007, los vecinos del barrio de Los Nogales se vieron sobresaltados en plena medianoche por un choque y posterior descarrilamiento de un tren de mercancías y otro de mercancías peligrosas. Este último llevaba vagones que habitualmente (esa noche no) transportaban disolventes y peróxido de oxígeno. Afortunadamente, el accidente se saldó sin heridos.

Fuente:Diariodealcala.es

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