Materias peligrosas, como cloro, gas líquido, derivados de petróleo, nitrógeno, ácidos, pasan cada día a través de Belgrado. Se transportan en trenes, camiones, cisternas… Los accidentes no son algo inusual en el mundo, como no lo son tampoco en Belgrado. De una cincuentena de estos casos, que ocurren al nivel de Serbia, según sostienen en la Instituto Urbano de Salud Pública, la tercera parte sucede en la capital. Ampliamos en texto de Aleksandra Novakovic.

La ley que va a regular el transporte de carga peligrosa entra en vigor en mayo de este año, y la circunvalación ferroviaria que a los capitalinos desembarazaría del temor de incidentes ecológicos, costaría unos 220 millones de euros. El proyecto de la circunvalación ha sido elaborado por el Instituto de Transporte CIP hace tres años, pero desde entonces no se ha podido conseguir el dinero para realizar su construcción. La Administración Urbana y el Ministerio de Infraestructura han encargado el proyecto y pagado la recopilación de la documentación necesaria. Belgrado se había mostrado dispuesto a encontrar recursos para el puente y preparar la documentación, a fin de que del Gobierno de Kuwait se pida un préstamo con que financiar la circunvalación. El dato de que hace poco ocurrió un escape de ácido clorogénico en la estación de ferrocarriles, muestra a las claras la importancia de este proyecto.  Cabe mencionar también, que el 50% de la carga que se transporta por los ferrocarriles pertenece a la categoría de materias peligrosas.

Una de las razones de que haya un número reducido de incidentes es que nuestra industria química es aun subdesarrollada. Todos los accidentes que se han registrado tienen el potencial de poner en peligro la salud y la seguridad de la gente, pero, por fortuna, ello no ha sucedido hasta ahora. Las potenciales catástrofes se han evitado ante todo debido a la buena cooperación de los servicios competentes, El mayor número de incidentes ocurre durante el transporte, ya sea debido a la inobservancia de las reglamentaciones, desperfectos en los vehículos que transportan esta materia, o bien por alguna omisión personal. La ley estipula que toda firma, vehiculo y conductor, deben disponer de la atestación debida, y las cisternas de permisos especiales. Así, si se cumplen todos los requisitos, nadie puede impedir el desplazamiento de vehículos con contenido toxico e inflamable, ni siquiera por el centro de la capital. El problema radica en que en Serbia no hay rutas alternativas, por lo cual los conductores se ven obligados a pasar por localidades habitadas. La zonificación no se ha hecho bien en Serbia, de modo que no es raro que instalaciones industriales se encuentren junto a asentamientos humanos. Así, el problema no es que la principal estación de ferrocarriles se halle en el centro de la ciudad, sino que la estación de transito esté ubicada peligrosamente cerca de ella.

El principal transportador de materias peligrosos es la empresa “Ferrocarriles de Serbia”, que anualmente transporta más de 1.3 millones de toneladas de estas sustancias. “Los “Ferrocarriles” no cuentan con sus propios almacenes de materias peligrosas, sino que efectúan el transporte de la mercancía para otros personas jurídicas.

El peligro de las materias toxicas amenaza también en las carreteras, ya que sucede que las cisternas se vuelquen, lo cual significa que las instituciones no están acreditadas para el registro y la certificación de los vehículos para el transporte de este tipo de carga. Pero, en Europa en el 26% de los vehículos controlados también se da el caso de que se descubran irregularidades. En el mundo, los reglamentos para el transporte de carga peligrosa se modifican casi cada segundo año, y se trata de decenas de páginas de nuevas reglamentaciones. Por cierto, Serbia adoptó la anterior ley en este campo en el año 1990.

De la adopción de libró de reglamentos con nuevas prescripciones y la vigilancia estará encargada la Dirección de Transporte de carga Peligrosa. Ella debería constituirse dos meses después de la entrada en vigor de la ley. Para establecer el sistema en su conjunto, es importante el seguro obligatorio de las materias peligrosas del daño que puedan provocar durante el transporte. En el mundo se imponen mediante las reglamentaciones altas sumas de dinero para el seguro, lo cual garantiza que los participantes en el transporte extremen la precaución. En Serbia, la suma de los seguros es mucho menor, de modo que esta medida no es tan eficiente como mecanismo regulatorio.

Fuente: glassrbije.org

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