La Coordinadora asegura que el proyecto pretende convertir Gijón en destino de residuos «para valorizarlos en Asturias o exportarlos»

La Coordinadora Ecologista de Asturias (CEA) denuncia que el proyecto para la construcción de un centro de transferencia de residuos, almacenamiento de productos químicos y terminal de ferrocarril de mercancías peligrosas de El Musel a una incineradora «tratará restos de todo el país». La organización ecologista presentó ayer a la Administración regional sugerencias al trámite ambiental de la iniciativa proyectada por la Autoridad Portuaria en el muelle de la Osa y ha alertado de un supuesto incremento de la contaminación atmosférica, acústica y de las aguas.

Para la Coordinadora, la actuación pretende convertir Gijón en destino de residuos para «valorizarlos» en Asturias «o exportarlos», una actividad «peligrosa que da una idea de los proyectos que se barajan para convertir la súper incineradora de Cogersa en un centro de residuos industriales de toda España».

Los ecologistas alertan del posible impacto de la instalación para los vecinos de la zona del puerto y recuerda que, pese a que el proyecto ya fue sometido a un trámite de competencia por parte de la Autoridad Portuaria, no se ha informado todavía a los colindantes de los impactos asociados de los barrios más próximos, que cuentan con alrededor de 75.000 habitantes.

«No podemos olvidar que en el puerto hay numerosos almacenamientos de sustancias inflamables y peligrosas, que en la zona de la Osa ya están en su proximidad las terminales petrolíferas, que, con esta nueva instalación, agravan el riesgo», explica en un comunicado la Coordinadora Ecoloxista, cuyos responsables sostienen que no hay garantías de estabilidad de los depósitos en carga de El Musel.

El colectivo cree que la actividad puede aumentar la contaminación atmosférica que ya existe en la zona, por las «emisiones difusas» en un área que, a su juicio, ya incumple «sistemáticamente» los valores admisibles de calidad del aire en partículas. Asimismo, advierte de que los gases que se volatilizan en el proceso de almacenamiento de algunos de los residuos químicos supondrán un «riesgo» y de que incrementará el impacto del ruido y vibraciones. Por último, alerta de la posible contaminación de las aguas por derrames accidentales en la fase de explotación o por fugas accidentales y de que camiones cargados de mercancías peligrosas cruzarán La Calzada y El Natahoyo, lo que supone «un severo impacto por el riesgo de accidente».

Fuente: lne.es

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