Marina Mercante realiza estrictos controles de vigilancia dentro del Puerto y en su entorno marítimo para reducir los riesgos

JAVIER BOLAÑOS El Puerto ha recibido este año cerca de 5.000 barcos con mercancías peligrosas. El Capitán Marítimo de Las Palmas, Pedro Mederos, asegura que la vigilancia especial sobre estos buques es muy estricta, tanto para los que amarran en La Luz, como los que sólo fondean para recibir avituallamiento a casi cuatro kilómetros de la ciudad y, por añadido, los buques que están de paso en sus rutas internacionales por aguas próximas.

El riesgo de accidente, remarca, es mínimo, y siempre ligado a «factores externos» incontrolables. En la lista de paso se  incluyen desde los petroleros hasta el transporte de productos radiactivos , compuestos de uranio y el transporte de gas.

Cada día llegan a la ciudad entre 10 y 15 buques considerados como peligrosos por las autoridades marítimas. Esto supone, aproximadamente, seis de cada diez barcos que llegan a La Luz, según estimaciones de Capitanía Marítima. En esta amplia lista se incluye el transporte de explosivos, gases (comprimidos, licuados o disueltos a presión), líquidos y sólidos inflamables, comburentes y peróxidos orgánicos, sustancias tóxicas e infecciosas, materiales radiactivos, sustancias corrosivas y otras de distintos compuestos.
El organismo público dependiente del Ministerio de Fomento mantiene un estrecho seguimiento de cada uno de estos casi 5.000 barcos que entran en la ciudad desde el mismo momento que pone rumbo a Canarias, apoyando en una reglamentación europea, cuyas exigencias se hicieron aún más estrechas tras el hundimiento del petrolero Prestige, que causó una catástrofe medioambiental en Galicia.
«El concepto de peligro para un barco es muy amplio, ya que depende, sobre todo, de la gestión que lleve el armador, aunque también de la carga y de la calidad de la sociedad de clasificación que inspecciona los barcos», apunta Pedro Mederos, que habla de que estas unidades que incumplen las normas internacionales están siempre incluidos en una lista negra.

A su juicio, el verdadero riesgo recae especialmente sobre «factores externos», entre los que habla de las condiciones del mar y de las ayudas a la navegación.

Las medidas de seguridad se intensifican cuando estos barcos entran en los muelles para realizar descargas. Este es el caso del movimiento habitual de productos radiactivos que se usan en los centros hospitalarios de la Isla. Pero también es habitual el fondeo de barcos con compuestos de uranio que siguen sus rutas internacionales desde el Sur de África hasta Europa.
Por ello, Capitanía Marítima cuenta con el asesoramiento de Seguridad Nuclear, además de exigir múltiples requisitos, entre los que se incluyen seguros, y las habituales inspecciones para comprobar exactamente las condiciones en las que se traslada la carga.
Estos barcos peligrosos que no van a dejar carga en La Luz fondean fuera del muelle Reina Sofía (Rada Norte), dentro de un perímetro de seguridad de casi cuatro kilómetros de distancia de la población.

Tres millas
Todos los buques con mercancías peligrosas deben estar debidamente identificados. Al entrar en puerto, pero también durante su estancia, deberán izar de día la bandera b del Código Internacional de Señales.

Y, durante la noche y en lugar visible en todo el horizonte, una luz roja de un alcance mínimo de tres millas, situada por encima de las demás luces de a bordo de modo que no pueda confundirse con las de navegación, siempre que la utilización de tales señales no induzcan a confusión o peligro para la navegación aérea o marítima, según el vigente Reglamento de admisión, manipulación y almacenamiento en los puertos.

Pedro Mederos asegura que situaciones de verdadero peligro han sido mínimas en los últimos años, aunque reconoce que se han producido dos casos con petroleros en dificultades. En cualquier caso, resalta que, «si se gestiona bien el problema, este pueden solucionar a tiempo y sin ninguna consecuencia».

Fuente: Laprovincia.es

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