El sector paga el combustible más caro y lo transporta sin autorización.
Los alrededor de 200 pescadores de la Costa Morte que utilizan embarcaciones de gasolina tienen derecho a comprar combustible bonificado a la mitad del precio de mercado, pero la falta de surtidores específicos en la comarca los obliga a abastecerse en estaciones de servicio convencionales. Aparte de pagar el doble, tienen que hacer el transporte por carretera y se arriesgan a una multa de Tráfico por llevar mercancías peligrosas sin autorización o, en el peor de los casos, sufrir un accidente con el maletero lleno de bidones de gasolina.

La negociación que están llevando a cabo Mar, Portos, los representantes de las cofradías y Repsol avanza, pero a un ritmo excesivamente lento que ha terminado por encrespar los ánimos de los afectados hasta el punto de que ya han empezado las disputas localistas por la ubicación de los surtidores.

El patrón mayor de Corme, Manuel Cousillas; el de Camelle, Xosé Xoán Bermúdez, y el conjunto de marineros de Camariñas afectados, que son el grupo más numeroso, quieren respuestas ya, porque se sienten víctimas de una discriminación que les impide competir en igualdad de condiciones con sus colegas de A Coruña o Ferrol, que si acceden al combustible bonificado.

Todos ellos cargan las tintas contra Genaro Amigo, el presidente de las asociaciones provincial y nacional de cofradías, que es el encargado de negociar, y que pide cautela y responsabilidad en las reclamaciones.

lavozdegalicia.es

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