El CSIC alerta de que las balsas están cerca de pueblos

Doce años después de la riada tóxica de Aznalcóllar (Sevilla), en España todavía existen un centenar de balsas mineras que contienen residuos tóxicos, según denuncian científicos y grupos ecologistas

La mayoría de estas balsas se encuentran cerca de poblaciones y no disponen tampoco de planes de emergencia para poder alertar a la población del entorno si se produce un accidente, como el que acaba de ocurrir al oeste de Hungría y que ha provocado la muerte de cuatro personas.

El investigador del CSIC (Consejo Superior de Investigaciones Científicias) Miguel Ferrer era el director de La Estación Biológica de Doñana cuando ocurrió la riada tóxica de Aznalcóllar en 1998 y destaca que en nuestro país este problema todavía sigue siendo grave. «Todavía tenemos balsas de residuos peligrosos, que están cerca de pueblos y que en cualquier momento podrían darnos un susto».

«Este tipo de accidentes siguen produciéndose»

A esta denuncia de los científicos españoles también se ha sumado Greenpeace. Esta organozación ecologista afirma que las administraciones públicas españolas actúan con dejadez y permisividad en lo relativo al control y clausura de las balsas mineras en nuestro país. Además de Aználcollar, en los últimos años Greenpeace ha denunciado el peligro que suponen explotaciones como son la mina de Las Cruces en Sevilla, Cerro Colorado y Aguzaderas en la comarca de Río Tinto, Aguas Blancas en Badajoz o algunas de las balsas de estériles de la industria minera del oro en Asturias.

«Desgraciadamente, este tipo de accidentes siguen produciéndose, a pesar de las advertencias de los grupos ecologistas que exigen un mayor control de estas instalaciones», ha declarado Julio Barea, responsable de la campaña de Contaminación de Greenpeace. «Tras la rotura de una de estas balsas, las consecuencias son siempre trágicas. Y, como hemos visto en Hungría, ha costado la vida de varias personas».

Fuente: Cadena Ser

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